Relaciones de dependencia

¿Cuáles son los signos de una relación destructiva en comparación con los de una relación sana?

El principal signo es la pérdida de control sobre la relación. La sensación de ser arrastrados en lugar de ser nosotros los que “creamos” y dirigimos esa relación. Eso nos impide tomar las riendas y construir la relación que nos gustaría. Otro signo es la asimetría de la relación, uno es el que dirige y el otro es el dependiente.

Otro signo habitual que debería ponernos alerta es el sentirnos absorbid@s por esa relación o esa persona. De alguna manera es como si nos separáramos de nosotros mism@s y proyectásemos en la relación y en la otra persona todos aquellos vacíos que sentimos en nosotr@s mism@s. De esta forma atribuimos al otro cualidades que nos faltan, lo idealizamos. En realidad, nos enamoramos de una idea en lugar de una persona, eso es un error y puede ser muy peligroso. Además está condenado a la decepción porque esa idealización no puede mantenerse eternamente ya que no es real.

Celos, obsesión, posesión, ¿es habitual confundirlos con amor? ¿Por qué?

Creo que viene de una serie de tópicos, una mitología creada por las novelas, el cine y la televisión además de por una herencia cultural. Nuestra cultura nos dice que los celos son un signo de amor cuando en realidad son la manifestación de una inseguridad personal.

Nos da miedo que nuestra pareja se enamore de otra persona porque pensamos que no somos suficientemente atractivas para ella o porque quizás, nosotr@s mism@s no estamos tan convencid@s de nuestro amor y proyectamos esa inseguridad en él/ella. Es decir, yo mismo no estoy seguro de cómo reaccionaría si tuviera una oportunidad de ser infiel a mi pareja y por eso me da miedo que a ella le pase lo mismo.

De ahí vienen los celos, la posesión y la obsesión. Por ejemplo, la obsesión ocurre cuando dejo de vivir mi vida y me hago totalmente dependiente de la otra persona. Vivo a través de él y entonces dejo de tener el control de mi vida. Es una cuestión de seguridad y, como decía antes, de proyectar en el otro una imagen idealizada.

¿Qué consecuencias puede tener para ti una relación así?

Ya he señalado antes que la principal característica es la pérdida de control sobre mi propia vida. Dependencia, idealización, pérdida de autoestima, dejar de lado a las amistades y a la familia...La pareja se convierte en el centro y en lo único importante de mi vida, es como una ceguera que solo nos permite ver a nuestro al objeto de nuestra obsesión. Eso no es bueno, ya que depositamos el peso de nuestra vida en un solo pilar, en una sola persona.

¿Cuáles son los motivos más frecuentes que hacen que una pareja perpetúe este tipo de relación?

En el caso de la persona dependiente los motivos serían: a inseguridad personal, la falta de confianza en nuestra valía y en nuestros recursos. Es un proceso autodestructivo en el que nos situamos en un plano de inferioridad con la otra persona. Nos sentimos que no somos nada sin él, que él es perfecto y nosotras somos poca cosa en comparación, que dónde vamos a encontrara a alguien mejor, etc.

En el caso de la persona dominante en la relación, las causas suelen ser el sentimiento de inferioridad compensado con un alto grado de narcisismo.

¿Es una forma de no avanzar hacia nuevos niveles de intimidad y de compromiso en la pareja?

Desde luego, una pareja de estas características no puede crecer como tal ya que no hay libertad para elegir y experimentar. Para decidir de una manera responsable lo que queremos. Nos convertimos en víctimas de una manipulación psicológica y emocional que no nos permite ver las cosas de una manera objetiva.

También hay que tener en cuenta, que en estas relaciones uno de los miembros se coloca en un plano de inferioridad respecto al otro y no es posible crecer y construir juntos desde la desigualdad. Para crecer los dos tienen que aportar, proponer y tener igualdad de reconocimiento en la pareja. Los dos deben sentirse personas digas y capaces y estar dispuestos a arriesgarse en la relación. En definitiva, se necesita libertad, respeto, compromiso y entrega por las dos partes.

Cómo identificar si tu relación es destructiva. “Síntomas” de que la relación en la que estás no es sana para ti.

Aparcar tus aficiones, descuidar tus amistades, tu familia, no ser capaz de disfrutar si no es en compañía de él, anteponer las necesidades de él siempre a las tuyas propias hasta el punto de negarlas, dejar de hacer cosas por ti misma y hacerlo todo en función de él, renunciar cada vez a más cosas que te proporcionan bienestar y que te definen como persona.

O, en el caso contrario, si notas que impones siempre tus criterios, manipulas las situaciones y sentimientos del otro, tu pareja no se expresa libremente, etc.

¿Puede tener una persona tendencia a establecer este tipo de relaciones (de forma parecida en otros aspectos de su vida: familia, amigos, trabajo…? ¿Por qué? ¿Cómo puede romper dicho mecanismo?

Creo que si existe un patrón general de conducta en éste tipo de personas caracterizado por una infravaloración de las propias cualidades y capacidades, concediéndole a los demás y a las necesidades de éstos un valor superior a las propias. Esto puede provenir de los modelos que hemos observado y aprendido en nuestra propia familia y de lo que nos enseña la cultura heredada por películas, libros, televisión, etc.

Para romper éste mecanismo es necesario en primer lugar ser muy conscientes de nosotr@s mism@s, de quiénes somos, de lo que queremos, lo que valemos, lo que nos gusta y lo que no nos gusta, de lo que sentimos y no hacer cosas que vayan en nuestra contra.

Cuando sentimos que hemos perdido el control y que no somos capaces de modificar por nosotros mismos la situación, lo mejor es acudir a un profesional y trabajar estos temas en terapia para llevar un proceso de autoconocimiento, desbloqueo y crecimiento hacia patrones más sanos.
En el caso de las personas dominantes en la relación, es mucho más difícil que acudan a terapia o intenten cambiar su comportamiento porque son la parte beneficiada de la relación, así que no tienen la necesidad de hacerlo.