¿Qué Es La Inteligencia Emocional?

Podría resumirse en la siguiente afirmación: es el tipo de inteligencia que nos permite desarrollar nuestra vida de la manera más feliz posible.
Enfocando la respuesta de esta manera supongo que nadie discrepará conmigo si afirmo que la inteligencia emocional es la más importante de todas las inteligencias ya que determina el grado de satisfacción con nosotros mismos y con lo que nos rodea. ¿Acaso hay algo más importante que el sentirse a gusto con uno mismo y con los demás y saber afrontar las distintas situaciones de la vida con optimismo y sensatez?
En este sentido, el psicólogo americano Howard Gardner diferencia hasta ocho tipos de inteligencia: la lógico-matemática, la lingüístico-verbal, la espacial, la corporal-cinestésica, la musical, la naturalista, la intrapersonal y la interpersonal. De todas ellas, las dos privilegiadas por los sistemas educativos tradicionales han sido las dos primeras, sin embargo la teoría de Gardner define la inteligencia como el potencial de una persona para dar respuestas adecuadas en una cultura concreta. Es decir, el individuo interactúa con el entorno y debe resolver los problemas que éste le plantea. Por ello, para él no hay una inteligencia que sea superior o más importante que las demás puesto que tan importante o más que el resolver un problema matemático correctamente será el interpretar correctamente una partitura musical, el saber relacionarse bien con los demás o el conocerse bien a si mismo.
Esta supremacía de los saberes académicos o científicos respecto a otros que se entiende son parte de “la sabiduría popular” se puede comprobar con sencillos ejemplos más o menos frecuentes en nuestra sociedad: es común pensar que los empresarios, arquitectos, médicos y demás personas con éxito profesional en ocupaciones bien valoradas socialmente son gente inteligente, sin embargo no solemos pensar lo mismo de un carpintero con gran habilidad para trabajar la madera. Tampoco es usual pensar que una gran campeona de atletismo es una persona inteligente por muy bien que practique su disciplina, domine a sus rivales y sepa aprovechar sus propias características; más bien se pensará que sus aptitudes son puramente físicas y, desde luego, para nada relacionadas con la inteligencia.
La inteligencia emocional, cuya teoría fue inicialmente formulada por Salovey y Mayer y luego desarrollada posteriormente por Goleman contradice esta arraigada creencia de que hay unas inteligencias más importantes o superiores a otras. Cada persona posee más o menos aptitudes para distintas facetas o campos y, además, estás son mejorables mediante aprendizaje. En la misma línea se expresa José Antonio Marina al definir la inteligencia como una herramienta cuyo principal objetivo es la búsqueda de la felicidad. Visto así el asunto, saber resolver una ecuación matemática está muy bien pero resulta poco importante si lo comparamos con la posibilidad de poder entenderse a uno mismo. Con ello no quiero decir, que no esté bien aprender matemáticas, todo lo contrario; sino que debiéramos cuidar esas otras inteligencias que no salen en los expedientes académicos pero que resultan cruciales a la hora de afrontar con éxito los problemas de la vida. Esto es lo que llamamos inteligencia emocional: la capacidad de ir por la vida sabiendo bien quiénes somos. Para ello, se necesita autoconocimiento, capacidad de autobservación, empatía, asertividad, congruencia, etc.
Esperamos, que en lo expuesto hasta ahora haya quedado claro en qué consiste la inteligencia emocional.
Texto extraído de mi libro "Inteligencia Emocional. Guía pedagógica". Editorial Gesfomedia.